Comenzó la demolición del velódromo municipal

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Publicado: 05 / 08 /2015

Comenzó la demolición del velódromo municipal

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En desuso y con riesgo de derrumbe, el histórico velódromo de Palermo comenzó a ser demolido con el objetivo de recuperar el espacio público y montar en su lugar oficinas transitorias de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018.

Las topadoras y los tractores llegaron el lunes al parque Tres de Febrero para iniciar el derrumbe de las dos gradas que rodean a la pista central, que tenían capacidad para albergar a 15 mil personas. Sólo quedará la carpeta principal, que se nivelará y será aprovechada para actividades recreativas como el skate y el patín. En tanto, la pista peraltada será reparada.

Una vez completada la demolición y limpieza del terreno de 4,5 hectáreas de extensión, lo que demandará tres meses, se iniciará el proceso de reconstrucción. El Gobierno de la Ciudad propone sumar postas aeróbicas, una senda para corredores, estaciones saludables y baños. Lo más inmediato, sin embargo, será la instalación de oficinas y otras estructuras provisorias, donde se montarán las sedes del Comité Olímpico Argentino (COA) y de otras federaciones deportivas con vistas a los Juegos Olímpicos.

Precisamente el velódromo municipal fue inaugurado en 1951 para los Juegos Panamericanos que iban a desarrollarse también en Buenos Aires. En 1991, el ex intendente Carlos Grosso lo cedió en concesión a una empresa junto con otros sectores de los bosques de Palermo, como el campo de golf.

Pero con el paso de los años los signos de deterioro se hicieron más notorios. Falta de pintura, tribunas agrietadas e intrusiones obligaron a clausurar el predio de Figueroa Alcorta y Belisario Roldán. El último espectáculo fue realizado en 1998 por el grupo De La Guarda.

La idea de su demolición surgió luego de que los especialistas decretaran “imposible” su reparación. Incluso el Centro Argentino de Ingenieros y un dictamen de la Guardia de Auxilio anunciaron que la estructura sufría “riesgo de derrumbe”. Pero como tenía protección por su valor histórico no se lo podía tocar, hasta que en 2013 la Legislatura porteña autorizó la obra para recuperar el espacio.